NELCY YASMIN BOTIA
MARCO TEORICO
La teoría del desarrollo humano busca que el centro de este
sea la persona y no la acumulación de bienes materiales. Se trata así de
brindar al ser humano oportunidades para que potencie sus capacidades y
adquiera otras que le permitan ser y hacer aquello que valora. La persona es un
fin en sí misma y no un medio para alcanzar riqueza. “La utilidad de la riqueza
reside en las cosas que nos permite hacer”, asegura el nobel Amartya Sen (2000
p.30).
Ello significa que, en la planeación, como punto de partida de una
gestión orientada a resultados, se debe tener como propósito establecer
productos específicos para todos los ciudadanos que vinculen acciones dirigidas
a víctimas (escuelas, vías, distritos de riego, restaurantes escolares,
programas de vacunación, proyectos de generación de ingresos, específicos,
etc.)., contribuyendo al logro de resultados estratégicos en términos de:
aumentos de cobertura y calidad educativa, disminución de tasa de morbilidad y
mortalidad,(conectividad para el transporte de productos agrícolas, mejoras en
las tasas de nutrición infantil, garantía de derechos, etc.
Esta articulación efectiva de los resultados produce entonces, un
impacto en el mejoramiento de la calidad de vida, en la superación de
condiciones de pobreza, exclusión y vulnerabilidad y en el desarrollo integral
económico y social de la entidad territorial. Asimismo, es necesario considerar
que la implementación de la política de víctimas y restitución de tierras logra
mayor efectividad si es incorporada en forma apropiada en la formulación del
Plan de Desarrollo territorial especialmente si se tiene en cuenta que este
será el punto de partida para la formulación detallada del Plan de Acción
Territorial.
En este sentido, las acciones que materialicen la oferta
programática contenida en el plan de desarrollo y traducida en planes,
programas y proyectos debe enmarcarse en la garantía de los derechos que
fundamentan las medidas y componentes de la política de víctimas. A partir de
estos referentes hay tres alcances para la inclusión de las diferentes acciones
de la Política de víctimas y restitución de tierras en el plan de desarrollo
territorial.
La superación de la vulnerabilidad de las víctimas requiere
adicionalmente acciones en materia de identificación, reunificación familiar y
orientación ocupacional, que, aunque son responsabilidad de entidades del
gobierno nacional, la entidad territorial debe garantizar el acceso de las
víctimas de su territorio a estos servicios, para lo cual a partir de la
identificación especifica de necesidades debe realizar las gestiones para
apoyar su atención.
PROBLEMATICA
Los y las jóvenes víctimas, sus posibilidades de empleo
Las estadísticas de empleo para población víctima del conflicto armado
son muy precarias hasta el momento, pero recientemente fue realizado un estudio
por parte de la Red de Observatorios regionales de mercado de trabajo, cuyo
objetivo fue establecer una línea de base para la población desplazada, con
relación al mercado laboral, este estudió registró que “la tasa de desempleo
para población desplazada es de 35.5%, mientras que el total nacional fue
del 10.2% en el año 2012. Las mujeres representan el 56.1% de la población
desplazada desempleada”.
La población desplazada está en gran riesgo de caer en la indigencia
debido a su alta tasa de desempleo; puesto que la mayor parte de esta población
son mujeres, siendo este grupo poblacional el más afectado por el desempleo. La
gran apuesta es generar ingresos estables y en condiciones dignas que permitan
reducir la desigualdad de la población desplazada.
El estudio mencionado señala que “La composición por edades refleja que
el 25.6% de la población desplazada en edad de trabajar es joven 10 a 26 años y
el 23% son personas de 36 a 50 años. La tasa global de participación TGP de la
población desplazada es del 62% y la tasa de ocupación es de
40%. En una comparación de datos entre la población desplazada y el total
nacional se encuentra que la población desplaza tiene mayor dificulta para
ocuparse, es decir tiene 3 veces mayor probabilidad de estar desempleada”.
Las personas desplazadas se dedicaban a las labores del campo,
actualmente viven en las ciudades donde su perfil ocupacional rural es
inadecuado para el mercado laboral urbano. Su condición de desplazada generó
estigmatización en la sociedad, pues entre la población en general se
dice: “que tal vez algo debía y por eso tuvo que abandonar su lugar de
residencia”. Todo lo anterior sumado a la falta de una política de generación
de ingresos para víctimas acorde con su perfil productivo, enfoque diferencial,
formación y capacitación para el trabajo adecuado a las exigencias del mercado
laboral actual.
“Los departamentos con mayor diferencia en la Tasa de desempleo TDD y
Tasa de Ocupación de población desplazada TDPD son Magdalena con
38.5 puntos porcentuales, Guajira 35.7, Chocó 34.1 y Cesar 33.7. La
brecha es menor en: Nariño 16.9 puntos porcentuales, Boyacá 16.8 y Quindío
13.9”.En año 2010 de acuerdo a los registros de Codhes los departamentos de
Magdalena, Guajira y Chocó fueron víctimas de desplazamientos masivos, podría
explicar en estos departamentos la presencia de altas tasas de desempleo que
están por encima de la media nacional aún para la población en situación de
desplazamiento.
Las mayores diferencias entre la TDD Y LA TDPD pueden explicarse porque la
economía tiene problemas de competitividad, bajos niveles de capital humano y
una reducida infraestructura de transporte y telecomunicaciones. Además, es
dependiente de la agricultura y la minería. Los conflictos ocasionados
por la tenencia de la tierra para su uso en la agricultura y en la minería son
grandes factores causantes del desplazamiento forzado.
“La población total empleada con relación al número total de
desempleados del departamento, es allí donde la población desplazada tiene
mayor peso en el número total de desempleados del departamento estos son:
Magdalena, Caquetá, Sucre, Cesar y Chocó...La población joven desplazada tiene
un gran peso entre la población desplazada desempleada es superior 58%, en
especial en Cundinamarca y Meta que representan el 72% del total de desplazados
desempleados. También en Antioquia el desempleo juvenil es significativo, según
datos del DNP 14.247 jóvenes desplazados sin empleo en ese departamento”
El departamento de Antioquia también sufrió en el año 2010 desplazamientos
masivos y una fuerte dinámica de presencia violenta de los grupos armados.
Las consecuencias del desempleo y el empleo vulnerable
El desempleo juvenil de víctimas del conflicto armado es más preocupante
para un Estado social de derecho, que además de ser incapaz de garantizar sus
derechos básicos en su antiguo lugar de residencia, actualmente no puede
establecer una ruta expedita para la consecución de un empleo digno. Las
jóvenes víctimas del conflicto armado carecen de experiencia laboral urbana y
de redes sociales que los apoyen a buscar un empleo, su acceso a las
oportunidades laborales es restringido por su bajo nivel educativo, la oferta
laboral insuficiente y la demanda de mano de obra calificada con perfiles muy
específicos que estos jóvenes no poseen.
El gran reto para el restablecimiento de los derechos de las víctimas en
la generación de ingresos autónomos es la formación y la capacitación para
el empleo, la inserción productiva en trabajo decente que contribuya a
disminuir la brecha de las víctimas con los sectores más pobres de la población
colombiana.
La mayor parte de población desplazada se emplea en el sector
informal no asalariado, es decir, el rebusque en el comercio informal y otras
actividades que no generan un contrato laboral con sus respectivas prestaciones
sociales. Esta población tiene empleos vulnerables que se mide según: a)
número de asalariados; b) lugar donde se realiza la ocupación.
“En Bogotá el 49% de los desplazados que trabajan son asalariados,
Cundinamarca 35%, Santander 34.3% y Risaralda 33.6%. Los departamentos con
menor porcentaje de asalariados son: Chocó 13.2%, Bolívar 14.2%, Nariño 14.4%,
Sucre 14.5% y Cauca 14.6%. Los departamentos con mayores índices de empleo
vulnerables (vendedores ambulantes, puerta a puerta y zorra. carreta) son:
Atlántico 27.8%, Magdalena 23.9% y Sucre 23.5%.”
Algunas reflexiones
La situación de empleo y de generación de ingresos es dramática para la
población víctima del desplazamiento forzado. Mientras la media nacional de
desempleo era del 10.2% para el conjunto del país, estaba por encima del 36%
para la población desplazada y cubría a más del 56% de las mujeres desplazadas,
generando con ello una situación de vulnerabilidad muy alta. Por ello se
entiende que la Corte Constitucional desde el año 2008 haya ordenado al
gobierno el rediseño de las políticas de generación de ingresos y de
estabilización socioeconómica.
Sin embargo, una de las falencias mayores en la política pública frente
a las víctimas y de los mayores fracasos de los gobiernos tanto de Uribe como
de Santos ha consistido en el fracaso de políticas que busquen la inserción
productiva y digna de las víctimas a sus nuevos lugares de residencia. Una
estrategia debería combinar múltiples opciones. Beneficios tributarios para las
empresas del sector público y privado que tengan como política el enganche
laboral y la formación para el trabajo decente de las víctimas, (2) programas
de formación técnica y profesional donde el Estado se comprometa con becas que
permitan a las víctimas su formación y posterior enganche laboral, la beca debe
cubrir las necesidades básicas para garantizar que durante el proceso formativo
no habrá deserción, (3) asesoría técnica y capital adecuado para emprendimiento
de negocios productivos por parte de población víctima, (4) restitución de
tierras y acompañamiento para el retorno o la reubicación en tierras adecuadas
para el emprendimiento de actividades agrícolas productivas.
Una estrategia diversa con múltiples opciones debería ser puesta en
marcha por el gobierno de manera urgente para evitar la degradación de la
población víctima en riesgo de caer en la indigencia o en actividades
degradantes como la prostitución o el ingreso a actividades ilícitas. La
población víctima y sus organizaciones deberán abrir un debate nacional sobre
su situación socioeconómica y plantear alternativas frente a su precaria
situación. Al tiempo este debería ser un tema del debate presidencial en curso.
Hay que tomar en consideración que según el registro único de víctimas se ha
pasado ya de seis millones de los cuales 5.3 millones aproximadamente son
víctimas del desplazamiento forzado. Esta población es la más pobre dentro de
los pobres y es la más marginada socialmente.
Recuperado de: http://viva.org.co/cajavirtual/svc0391/articulo09.html
1.
1. Criterios que consideran se
podrían utilizar para incluir en los planes de desarrollo de su
municipio.
Prevención y atención
Protección de personas grupos y comunidades
Prevención de violación a los derechos humanos
Realización de planes de contingencia
Atención y asistencia
Reunificación familiar
Atención humanitaria inmediata
Atención humanitaria de emergencia
Atención humanitaria de transición
Asistencia funeraria
Reparación integral de victimas
Indemnizaciones
Alivio de pasivos
Verdad y Justicia
Esclarecimiento de los hechos e identificación de responsables y Acceso
a la información judicial sobre el esclarecimiento de los hechos y a la
justicia
1.
2. Aspectos centrales y principales
de la situación.
Para su mayor efectividad los planes de desarrollo deben ser:
Para la implementación efectiva de la política de víctimas y restitución
de tierras, la estrategia ideal es combinar de manera integral por un lado la
focalización de acciones dirigidas a victimas dentro de los programas y
proyectos establecidos en oferta social y económica para la garantía de
derechos de todos los ciudadanos, mientras que por otro, establecer esquemas
preferenciales, específicos y diferenciales (cuando corresponda) que requieren
las víctimas para la superación de su condición de vulnerabilidad y la garantía
plena de sus derechos.
Ello significa que, en la planeación, como punto de partida de una
gestión orientada a resultados, se debe tener como propósito establecer
productos específicos para todos los ciudadanos que vinculen acciones dirigidas
a víctimas (escuelas, vías, distritos de riego, restaurantes escolares,
programas de vacunación, proyectos de generación de ingresos, específicos,
etc.)., contribuyendo al logro de resultados estratégicos en términos de:
aumentos de cobertura y calidad educativa, disminución de tasa de morbilidad y
mortalidad,(conectividad para el transporte de productos agrícolas, mejoras en
las tasas de nutrición infantil, garantía de derechos, etc.
Esta articulación efectiva de los resultados produce entonces, un
impacto en el mejoramiento de la calidad de vida, en la superación de
condiciones de pobreza, exclusión y vulnerabilidad y en el desarrollo integral
económico y social de la entidad territorial. Asimismo, es necesario considerar
que la implementación de la política de víctimas y restitución de tierras logra
mayor efectividad si es incorporada en forma apropiada en la formulación del
Plan de Desarrollo territorial especialmente si se tiene en cuenta que este
será el punto de partida para la formulación detallada del Plan de Acción
Territorial.
En este sentido, las acciones que materialicen la oferta programática
contenida en el plan de desarrollo y traducida en planes, programas y proyectos
debe enmarcarse en la garantía de los derechos que fundamentan las medidas y
componentes de la política de víctimas. A partir de estos referentes hay tres
alcances para la inclusión de las diferentes acciones de la Política de
víctimas y restitución de tierras en el plan de desarrollo territorial.
La superación de la vulnerabilidad de las víctimas requiere
adicionalmente acciones en materia de identificación, reunificación familiar y
orientación ocupacional, que, aunque son responsabilidad de entidades del
gobierno nacional, la entidad territorial debe garantizar el acceso de las
víctimas de su territorio a estos servicios, para lo cual a partir de la
identificación especifica de necesidades debe realizar las gestiones para
apoyar su atención.
1.
3. Que garantías tienen o no tienen
las personas en condición de reinserción social y/o víctimas del conflicto
armado de su municipio para el ejercicio de sus derechos
En el municipio de Mosquera la Política de Reintegración Social y
Económica contribuye a la construcción de paz y el desarrollo, a nivel nacional
y local, contempla el apoyo a las Personas en Proceso de Reintegración,
mediante la inclusión de las mismas a las ofertas territoriales en temas de
educación, salud, empleo, vivienda, formación ciudadana, emprendimiento. La
política de reintegración establece que la reconciliación es uno de los
principios básicos del proceso de desarme, desmovilización y reintegración. Los
espacios para la convivencia y la reconciliación fortalecen las bases sociales,
económicas y culturales de las comunidades receptoras de población
desmovilizada y favorecen la reconstrucción de la confianza entre los miembros
de las comunidades, las autoridades e instituciones.
Dentro de los regímenes contributivo y subsidiado se ha verificado la
vinculación de cada Población Participante Reintegrada - PPR y sus familias en
el Sistema de Seguridad Social en Salud - SGSSS, evidenciando que el 100 por
ciento cuenta servicios en salud. De otro lado a nivel educativo se mantiene en
conocimiento la oferta del municipio, en este sentido se puede reflejar que el
60 por ciento de la población cuenta con la aprobación del bachillerato y para
el presente año se cuenta con un 10 por ciento vinculado a la oferta educativa
del municipio.
La vinculación al proceso de reintegración tal y como lo plantea
el documento conpes 3554 desde el cual se generan los lineamientos para la
política pública de reintegración social y económica, ésta busca generar un
impacto directo en el desarrollo personal, familiar, educativo, productivo y
comunitario de los desmovilizados, en pro de su reintegración como ciudadanos a
un marco de legalidad
Esta pretensión imprime retos muy significativos a la construcción de
programas públicos, puesto que traer un excombatiente a la legalidad implica
aspectos como, la reconstrucción de su proyecto de vida; el restablecimiento de
valores, ideologías e intereses; la readaptación a las condiciones de su
entorno familiar y social; el abandono de su visión política armada subversiva
y la recuperación de su confianza frente al estado, entre otras condiciones
individuales y colectivas que sólo pueden ser abordadas en tanto la oferta de
beneficios entregados se ajuste a sus verdaderas necesidades y expectativas.
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